SANTUARIO NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE (LA LOMITA)


ARQUITECTO: Pbro. Arq. Christian Emiliano Gerardo Cortez

COLABORADORES: Arq. Luis Miguel Arguelles Alcalá

Ing. Juan Ramón López Sauceda

Fotografia: Sinaloa360, Carlos Araujo



¿Qué tipo de intervención se ha hecho en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, mejor conocido como “La Lomita”?

Se realizó una adecuación del espacio celebrativo, es decir, se intervino el espacio en el que se celebran los misterios cristianos, como la misa y demás sacramentos. Igualmente, se aprovechó la oportunidad para dar mantenimiento a los vitrales y se cambió el pavimento de la nave principal.



La lomita, antes de la intervención
La lomita, antes de la intervención

La lomita, después de la intervención
La lomita, después de la intervención

¿Para qué se hizo esta intervención?

En primer lugar, para estar en sintonía con lo que pide la Iglesia católica desde hace cincuenta años, cuando se celebró el Concilio Vaticano II. Lo que se hizo fue terminar y complementar la obra que se había dejado inconclusa desde 1967. En esa fecha concluyó la segunda intervención del edificio, pero, por alguna razón, no se siguió la normativa que recién había entrado en vigor.





Concretamente, ¿qué es lo que solicitó el Concilio?

La Instrucción General del Misal Romano, en su número 301, pide la disposición estable (es decir, fija) y la focalización de los principales elementos de la celebración: la mesa del altar, la sede (que es desde donde preside el sacerdote) y el ambón (el lugar desde donde se proclaman las lecturas). Además, la Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia (núm. 123) solicita que dicha disposición sea digna y decorosa.

Pero, además del tema funcional-normativo, lo principal es que esta obra busca expresar el espíritu del Concilio: la intención es trascender la función y la utilidad para expresar un sentido estético que nos dé la capacidad de apreciar lo gratuito y lo festivo; que infunda en nosotros paz y serenidad; que nos reconcilie con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Urs von Balthasar afirma que la belleza es el único camino para que el hombre de hoy pueda llegar a creer en Dios.[1][HG1] Resulta entonces natural que este encuentro con lo divino desemboque en una belleza civilizadora, es decir, que nos ayude a ser buenas y mejores personas.



La lomita, después de la intervención
La lomita, después de la intervención



¿Qué características arquitectónicas y plásticas tienen los elementos del proyecto de intervención?

Antes que nada, es importante entender que el valor arquitectónico y plástico que puedan tener no debe separarse de su funcionalidad litúrgica ni de su fundamento bíblico e histórico.



El conjunto de la intervención tiene como principio la proporción aurea, que está plasmada en la geometría oculta de la imagen de la Virgen de Guadalupe y que es la forma definitiva de la planta arquitectónica del presbiterio, en cuyo centro se localiza el altar. Este es una piedra monolítica de 8 toneladas y se convirtió en el centro geográfico y focal del nuevo presbiterio, es decir, del lugar donde se celebra. Se ha ornamentado el altar con un relieve en bronce que representa panes y peces, un símbolo de origen paleocristiano. También tiene la inscripción griega “ICHTHYS”, que significa “Jesucristo Hijo de Dios Salvador”. Se ha resaltado la jerarquía del altar con un baldaquino suspendido, en el que están inscritas las palabras por las que la fe católica cree que el pan y el vino se convierten en cuerpo y sangre de Cristo: “Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre, hagan esto en memorial mío”. Así, el baldaquino resalta la esencia del altar, pero también tiene la función de iluminarlo. Plásticamente, tanto en el altar como en los demás elementos se han hecho algunos saques sugeridos por la cubierta de la lomita, que está conformada por paraboloides hiperbólicos. Se busca, pues, que haya armonía entre los elementos del conjunto.




De acuerdo con lo solicitado por el Misal Romano (núm. 309), el ambón también es un elemento monolítico. Está en un lugar destacado porque la Biblia presenta a Esdras proclamando por primera vez la palabra desde un lugar destacado y elevado. Además, la misma palabra ambón deriva del griego y significa “lugar elevado”. El elemento se ha enfatizado mediante un relieve en bronce que representa la mano de Cristo con dos dedos extendidos y tres cerrados: ello simboliza su doble naturaleza, pero también remite al imaginario de la época romana, como signo de que el orador está pronunciando sus sentencias. Plásticamente también cuenta con estos saques triangulares en el mármol para armonizar con el resto de los elementos.

La sede o silla desde la que se preside, según la sugerencia del Misal Romano (310), está localizada al fondo del presbiterio, elevada por dos peraltes para que el celebrante sea visto desde todos los ángulos. Tiene un relieve en bronce con la inscripción “Pax”, palabra latina que significa “paz”, puesto que nuestra ciudad, de la cual es ícono esta iglesia, necesita paz y promotores de paz. Es importante recalcar que el diseño de estos elementos es obra del Arq. Luis Miguel Argüelles Alcalá.






¿Cuál es el fundamento para la forma ovalada del presbiterio?

La forma fue resultado de su función litúrgica y devocional. Se buscaba que la celebración litúrgica estuviera rodeada por la asamblea para promover así una participación consciente, activa y fructuosa. Además, con este diseño las personas podrán acercarse a la imagen con devoción sin interrumpir la misa, lo que se ha logrado a través de una girola que convierte al presbiterio en una isla.




¿Qué materiales se utilizaron?

En los pavimentos se utilizó mármol y se contrastó con granito, mientras que en el retablo encontramos madera natural, concreto y algunas secciones recubiertas con hoja de oro.

¿No son materiales demasiado costosos para una iglesia que profesa austeridad?

Depende desde qué punto se mire. A corto plazo, claro que los materiales resultan costosos, pero la economía no está solo en el costo inicial, sino en la relación costo-beneficio. Los materiales elegidos garantizan una larga duración y soportarán el tránsito de peregrinaciones y demás actividades. Los mejores ejemplos los tenemos en muchas iglesias europeas, que aún se conservan en buen estado a pesar del paso de los siglos. Sabíamos que la elección de materiales tenía que agregar valor a este edificio tan emblemático para todos nosotros, los sinaloenses, y sabíamos que el beneficio no sería solo económico: se ha buscado dignificar el área con materiales nobles y de calidad.



¿Quién aprueba este tipo de proyectos?

Cada diócesis cuenta con una comisión de arte sacro, como lo pide la constitución Sacrosanctum Concilium (núm. 46). La comisión supervisa, sugiere e interviene si es necesario. Esta obra en concreto fue revisada por la comisión diocesana encabezada por nuestro obispo Jonás Guerrero Corona, quien preside la comisión de liturgia a nivel nacional y, por lo tanto, es un especialista en el tema. Además, el proyecto fue revisado también por el Arq. Luis Miguel Arguelles, quien integra la comisión de Arte Sacro de Guadalajara y estudió una especialidad en bienes culturales en la Universidad Gregoriana de Roma. También se contó con la opinión del Arq. Fray Gabriel Chávez de la Mora, quien es toda una institución en nuestro país y en América latina, pues desde hace más de cincuenta años ha diseñado, construido y asesorado proyectos de arquitectura religiosa en diferentes países. Él colaboró con don Pedro Ramírez Vázquez en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México y en la Capilla de Guadalupe en El Vaticano.



¿Qué dificultades ha enfrentado la obra?

Ha estado llena de elogios y algunas críticas, que agradezco y valoro. Las dificultades han sido varias: Las sorpresas de inconsistencia en los materiales que sustituimos en algunas zonas; las dificultades en el trazo ocasionadas por las vigas de las criptas, que representaron un obstáculo; las suspensiones de los trabajos por algunas celebraciones importantes; algunas cartas sin mucho contenido, enviadas por personas que nos acusaban de atentar contra el patrimonio de la ciudad… Pero todas estas cosas fueron aliciente para mí personalmente y para el ingeniero Juan Ramón López, quien colaboró con entusiasmo desde el principio y a quien le estoy muy agradecido.



¿La obra está concluida?

Aún no. Se ha terminado una etapa, pero todavía nos faltan varias cosas, como dignificar el área del sagrario. Aunque su ubicación actual es provisoria mientras se construye la capilla del santísimo, debemos dignificarlo. También falta atender el tema de la iluminación y estamos realizando un estudio para implementar aire acondicionado. Faltan las piedras de la dedicación de la iglesia, las puertas y algunos detalles más.



Pbro. Arq.  Christian Emiliano Gerardo Cortez
Pbro. Arq. Christian Emiliano Gerardo Cortez